Ten cuidado con lo que deseas.
Corrían en una tarde noche donde era una pequeña ciudad en los alrededores de la que era una ciudad del conurbano.
-¡Silencio!- Dijo, la piel pálida marcada en ángulos bajo la linterna de una MK-18 un poco desgastada, y casi obsoleta.
Corrieron otro rato. Frenaron la marcha cerca de la vieja escuela, esa a la que nadie entraba, salvo algunas alimañas y algún que otro suicida disfrazado de valiente. Ahí o en alguna otra se había forjado el mito de los sueños que se hacen realidad.
-¿Falta mucho para llegar al anciano con la caja?- Dijo apostando a una afirmación.
- De las líneas paralelas con casas serán unos metros. Un viejo túnel … - y la voz se Interrumpió cuando las enormes garras desgarraron el brazo como si nunca hubiera estado, un furia rosa llego para comer y solo uno podía seguir corriendo… no llego muy lejos por que se escondió en un bosque y un …
…
-¡Basta, a dormir!- dijo la doña, y solo con la mirada ordeno al anciano a apagar la caja de luz, una tenue música anuncio que seria la ultima imagen de resplandor azul por hoy. Además era una noche especial, había un niño nuevo, Raúl. Desde hacia tiempo que no llegaba uno niño o niña nuevos a esta colmena, el informe bajo su brazo decía lo especial que era ese niño.
- ¡pero doña… 5 minutos mas…- replicaron los jóvenes. Salvo Raúl que no necesitaba escuchar al anciano
– Hasta el anciano quiere seguir hablando..- rezongó uno mas al fondo.
-¡No, a dormir! Dijo la doña ya desde la ultima cueva iluminada.
Ninguno se atrevió a decir mas, cuando la doña daba una orden, no era una sugerencia, no era un consejo, era eso una orden, así de simple así de sencillo.
Las luces se apagaban y lo único que quedaban prendidas eran las neuronas inquietas e inquisitivas de los nuevos, de los niños, ya que los viejos ya conocían el porque de tanta piadosa paz.
-¿Apenas llegamos a ver algo ayer, no? Hacia casi un mes que no veía el sol.- dijo una tenue voz desde una de las literas.
-Mi papa decía que sus abuelos podían salir libremente y…- empezó otra voz
- ¡son dos mentirosos! ¡ninguno de los dos conocen nada!- asevero otro desde una mas abajo.
-¡shhhhh! Va a venir la doña y ninguno va a ver mas el afuera.- aconsejo el otro.
- ¿Cómo empezó todo?- esa era la voz del nuevo, era obvio. Recién llegaba desde una colmena en la que no había anciano o caja de luz. Era una colmena precaria en donde un error hizo que el túnel de aguas se desmoronara y ahogara a muchos de los que estaban. Los que quedaron salieron bajo su riesgo a la superficie de ellos no se supo nada, los otros lo mas temerosos decidieron cavar hasta encontrar otra colmena, estos son los que se salvaron. Raúl fue único niño que sobrevivió. No estaba escolarizados así que poco sabia de historia.
- Es una de las historias que menos nos cuenta el anciano- Asevero uno.
- Pero empieza mas o menos así… - Comenzó el relato, el mas viejo de los de ahí, Fernando era el que pretendía ser el próximo anciano, por eso era uno de los que tenia una de esas linternas de cuidador de la leyenda, el quería que lo llamaran “Guardián de las Leyendas” pero claro, no encontraba mucho eco a tan pomposo nombre entre los demás, y era así no solo por que era el mas grande del grupo, era por que relataba mejor que cualquier otro de los niños. Era casi un adolescente así que su voz sonaba entre la calma de un grande y la inocencia de un chico.
No sabemos bien por que, pero hay dos factores que hacen que nos unamos en casos de necesidad o soledad, basta que se junten la oscuridad, un poco de luz y una voz calmada que relate algo y la unidad esta garantizada, como humanos hacemos eso desde tiempos que ya no recordamos.
Fernando continuo el relato acomodando esa antigua linterna a su pecho. Miro a todos y la encendió.
– Dicen que antes, época de abuelos y casas en la superficie, había unas cosas que llaman “escuelas” en donde se aprendía a ser mejores personas, en donde las sociedades se formaban desde los cimientos y no como hoy, que esos cimientos marcan lo que son el limite de lo que vemos de los antiguos, sabemos hasta donde cavar para llegar un tiempo a la superficie…-
- Cuando estaba en mi colmena los que salieron no volvieron mas, todos tenían miedo a las criaturas de arriba… Mi papa salió y no volvió mas …- Una lagrima salió de entre los sentimientos de Raúl. Interrumpiendo a Fernando, pero el nudo en la garganta fue de todos.
- ¡la peor es la “furia rosa”! – Soltó en voz alta uno.
- ¡no la peor es la que cae del cielo!- susurro uno. – Te agarra desde los arboles y te destruye a golpes entre las ramas,… y después..-
Uno codeo a este que hablaba al ver rodar las lagrimas de Raúl. El silencio alivio el duelo.
-Se dice que las creaturas son sueños…- Continuo el guardián de la leyenda. - … que son parte de los deseos de una persona, que el mundo es así ahora por culpa de una sola persona, uno de nuestra clase, un niño como nosotros. Las “escuelas” eran los orígenes de los sueños, fieles a su formación de personas hábiles y capaces para vivir en una sociedad mas justa y educada… O eso querían que fuera, un día esto empezó a cambiar…. El mundo fue para peor.- El relato era fluido y la tenue luz en la cara del guardián era el marco ideal.
-Las personas todas, se hicieron mas crueles entre ellas, entre papas e hijos, abuelos y papas, las cosas como la guerra empezaron a surgir entre los países, por que antes no había colmenas había países en donde la gente vivía con sus idiomas y costumbres de superficie. El sol cubría como hoy, selvas y playas, montañas y bosques, era todo eso… pero las guerras y los disturbios fueron de mas a mas, y de disputas a revoluciones civiles fueron de mas a peor, y de peor a males mayores… Los sueños debían subsistir, debían ser mantenidos en alto, … “los niños son el futuro” fue una de las primeras frases que empezaron a circular en las escuelas, luego “los niños primero” o “un sol para los chicos” … todas eran para alentarnos a crecer y desde nuestro interior cambiar al mundo… solo una de nosotros lo logro…- La voz entrecortada y un nudo en la garganta marcaban la inflexión en el relato, las lagrimas de Raúl cesaron y eso era bueno. Sera que las lagrimas cesan cuando las explicaciones son buenas y tranquilas.
- Solo una de nosotros lo logro, Ella cambio la historia … dicen que la frase que cambio el mundo y por el que ahora estamos en colmenas fue “que tus sueños sean mas grandes que tus miedos” … Dicen que ella lo logro, que al leer una y otra vez la frase en una escuela esto cambio el mundo… dicen en algunas colmenas que tenia miedo a la soledad, otros que tenia miedo a la oscuridad, nadie tiene una explicación exacta, solo teorías y opiniones personales… La mas acertada, es dice la caja de luz, que se hizo fuerte en ella un sueño, salido desde lo mas profundo de su ser, quería un unicornio… quería que fuera rosa y blanco, con crines de color arcoíris…
-¡típico de niñas!- lamento uno.
-¡? no era que quería un Pegaso con alas rosas!?- cuestiono otro.
-¡Basta!... ¡como sea! Eso dice la caja de luz que usa el anciano por lo menos, podemos leer lo que mas o menos paso por que los estudiosos de las cajas “Windows” saben poco de como se conecta todo- Interrumpió el guardián, y bajando al tono que venia, siguió.- Además de un sueño y era SU sueño, y toda su realidad se baso en eso, fue su única motivación .. la escuela fue el trampolín a una mas grande en donde aprendió mas cosas y de ahí se le dio el titulo de “joven que sabe”, y después fue a la gran casa en donde se aprende cosas de sabiduría, como curar y reparar o ser armador de cosas de genios... Vio que al mundo le faltaba pelear mas por sus sueños así que ella cumplió el suyo… aprendió a armar y dar vida a un unicornio… real… dicen que movió cosas pequeñas dentro de los animales y los animales cambiaron y después cambiaron mas hasta que logro su unicornio… otros la siguieron en sus sueños por que ella descubrió cosas para poder cambiar adentro las cosas que naturalmente no se daban… y de ahí salieron las creaturas que dominan la superficie y que por eso vivimos entre la tierra de abajo y la superficie… dicen que en las llanuras donde recolectamos las frutas y la comida todavía quedan unicornios… a veces están y que nos cuidan… -
- ¡basta o dormir! – Grito la Doña, pero con voz tierna. Después de todo era la primera noche de Raúl, quizás hoy pueda dormir,
La doña frunció el ceño y se digo - ojala que tengan buenos sueños…o que no los tengan.
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